Salgo a pasear y me envuelve el aroma de los cinamonos en plena efusión de sus flores delicadas. En la siguiente calle son las jacarandás las que dejan caer dulcemente flores y fragancias. Llegando a un jardín seducen incautos las adelfas con perfumes engañosos que ocultan su veneno y acelero mis pasos. Percibo otras esencias mientras recorro el espacio hasta llegar donde deseo. Las retamas son oro de cítrica fragancia en esta época, las margaritas salvajes huelen a miel las lavandas silvestres no dejan indiferente entre el concierto de aromas que interpretan las flores antes del duro estío que resiste el tomillo como testigo perenne de los perfumados campos de la tierra andaluza. Foto y Poema Auxiliadora Pacheco M. Todos los derechos reservados.

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