Creces día a día eres nuestra alegría mi hija querida, llegaste para completar la vida en nuestro hogar. Celebramos cada logro tuyo como si fuera nuestro, tus primeras palabras, tus primeros pasos, tu avance en la escuela. Eres de mente despierta algo que nos complace, pero te estás dando cuenta de muchas cosas. La última vez que miraste nuestro álbum familiar me dijiste preocupada: “No me parezco a nadie.” Yo intenté tranquilizarte le quité importancia, te quedaste pensativa y procuré distraerte. Lo hablé con tu padre y él me dijo: “Ya ha llegado la hora de que lo sepa”. Ahora estoy cavilando como poder decirte que no eres hija de carne sino de nuestros corazones que elegimos ser padres y tenerte a nuestro lado como hija del amor.
Auxiliadora Pacheco M. Todos los derechos reservados.

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