Deseo que cada niña pueda tener un futuro sin importar donde nace. Porque todavía cruel destino a demasiadas alcanza por el sólo delito de su sexo femenino. Muchas víctimas de trata vendidas sin remordimiento por demonios sin conciencia. Otras acaban su infancia de la forma más abrupta casadas antes de tiempo con hombres mucho mayores. O tienen que trabajar en lugar de estudiar con su libreta escolar. A algunas ni se las deja ver la puerta de la escuela pues no deben saber nada. Que ni pueblo, ni color ni lacra de pobreza sirvan para castigar a una sola de las niñas.
Auxiliadora Pacheco M. Todos los derechos reservados.

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