Cada día trae nuevas maravillas envueltas en los tonos de cada nuevo amanecer, ninguno igual a otro. Extiendo mi mirada disfrutando del panorama que regalan las ventanas a mis ojos. El cambiante cielo a veces es zafiro, otras luce brochazos de nubes blancas, hasta llegar el ocaso, de matices perlados o un fuego encendido sobre las alturas coloreando las casas con bellos efectos. Camino por las calles y veo los cambios que traen las estaciones, las mil flores de todos los colores de la primavera, las hojas caídas del nostálgico otoño, los árboles caducos desnudos de follaje, la viva perseverancia de los perennes. Y muchas cosas más que regala el prodigio de poder ver.
Auxiliadora Pacheco M. Todos los derechos reservados.

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