Tierra, alma acogedora
que sostiene delicada
el frágil hilo de la vida.
El extraño te da por yerta
al acabar el tórrido verano
en mi cálido terruño.
Vengo de la Andalucía
que es una ardiente brasa
apenas refrescada con la mar
que le envía su viento
cargado de frescor.
Por muerta te tomaría
el visitante extranjero
al ver el campo reseco
sin apenas una planta
donde reposar la vista.
Pero solo estás dormida
cual osa que hiberna
y trae nueva vida.
Porque es matriz fecunda
que guarda en su seno
mientras dormita abrigando
la fértil semilla
del nuevo comienzo
que traerá el otoño
al regar la lluvia
la requemada tierra.
Despertará viva y animosa
como el joven
que sale de su lecho
proveyendo dulcemente alimento
a las pequeñas semillas
que esperaban su momento.
Auxiliadora Pacheco M.

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