El mundo estaba desolado
se sentía abandonado
desde la mortal caída
de la humanidad creada
nada derecho había.
Una maldad tras otra
un abuso mayor que el anterior
el odio campaba suelto
sin que nadie lo parara.
Dios quiso tener seres libres
que la humanidad eligiera
libremente seguir sus pasos
con paz y bien en la Tierra.
Era muy grande el riesgo,
ya de antemano sabía
que el corazón humano
tomaría su propio camino
dudando de su bondad.
Pero su amor infinito
ni siquiera planteó
crear títeres esclavos
que pudieran solamente
acatar los designios divinos.
Y eligió traer esperanza
al globo entenebrecido
con el mayor sacrificio
que nadie imaginar pudiera,
enviar su propio Hijo
como un cordero santo
puro y sin ninguna mancha.
Una estrella de esperanza
anunció la buena nueva,
ya puede salvarse el alma
que crea el misterio divino
de la divinidad encarnada
del amor hecho materia.

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